Tiempo, espacio y acción: elementos de la narrativa de un libro

 

Las historias escritas en prosa, generalmente narraciones largas como novelas, toman meses e incluso años para escribirse. Al final de este viaje, único para cada autor, surgen grandes obras, incluidos clásicos que han dejado su huella en la literatura mundial.

Don Quijote de la Mancha, publicado por primera vez en 1605 por el escritor español Miguel de Cervantes, tiene 126 capítulos y más de 1.000 páginas. Un tomo que se considera el libro más vendido de la historia, influyó en generaciones con lecciones notables sobre la vida. 

Además de Don Quijote, acercándolo a la literatura brasileña, podemos citar Grande Sertão: veredas, del autor minero João Guimarães Rosa, publicado por primera vez en 1956. Curiosamente, se trata de la única novela del autor; el libro tiene como temas el amor y la guerra, con el jaguncismo del sertón brasileño como telón de fondo.

Aunque son tan diferentes, escritas por autores de distintas épocas y nacionalidades, ¿cuál es la similitud entre estas obras, además de su gran importancia para la literatura mundial? Tanto Don Quijote como Grande Sertão: veredas nos ofrecen una gran construcción narrativa, esencial para una buena novela.

En el texto de hoy nos centraremos en tres de los elementos: tiempo, espacio y acción. 

¿Vamos a leerlo? 

Al fin y al cabo, ¿qué es la narrativa y cuáles son sus elementos?

Hagamos una breve introducción sobre la narrativa, un término que puede confundir a algunos autores. La narrativa es la forma de contar una historia, uniendo los acontecimientos (el «qué») y la trama («por qué» suceden las cosas).

Esencialmente, cada narrativa sigue una estructura básica, aunque puede variar dependiendo de cada libro. En general se compone de tres partes fundamentales: introducción, desarrollo y conclusión. Sin embargo, una narrativa va más allá de la estructura básica e implica la construcción cuidadosa de varios elementos, que son esenciales para dar como resultado un buen libro.

Los elementos de la narrativa son:

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Tiempo, espacio y acción: aprende todo sobre estos elementos narrativos

Finalmente, conoceremos estos tres elementos de la narrativa que propusimos al inicio del texto.

Tiempo

El tiempo se puede dividir en cronológico y psicológico.

En el aspecto cronológico, el tiempo es una línea recta que avanza de manera constante, siguiendo el ritmo de los segundos, minutos, horas, días y años. Es el tiempo del reloj y del calendario, una medida que sirve como base para marcar la secuencia de acontecimientos. 

En algunas historias, especialmente de ciencia ficción, el tiempo cronológico puede ser un elemento fundamental para los viajes en el tiempo, las paradojas temporales y las manipulaciones del tiempo, aumentando incluso la complejidad de la trama. En estos casos, el autor debe trabajar cuidadosamente la lógica temporal para evitar errores e inconsistencias que podrían romper la experiencia del lector.

El tiempo psicológico es más subjetivo y está vinculado al yo interior de los personajes, a sus estados emocionales y mentales. Crea una sensación de dilatación o compresión del tiempo, dependiendo de las percepciones y reacciones de los protagonistas a los acontecimientos que ocurren a lo largo de la narrativa. 

Por ejemplo, durante momentos de extrema tensión o peligro, el tiempo puede parecer interminable, como si nunca fuera a terminar, mientras que los momentos de felicidad pueden parecer que transcurren demasiado rápido. Esta subjetividad es una herramienta poderosa para establecer vínculos entre los personajes y profundizar la inmersión del lector.

La combinación de estos dos tiempos, el cronológico y el psicológico, puede crear una narrativa más atractiva e impactante. Es importante resaltar que, independientemente de cómo se desarrolle el tiempo en la historia, el autor debe asegurar la coherencia estableciendo sus propias reglas para el paso del tiempo y respetándolas a lo largo de la narrativa.

Espacio

El espacio es más que un mero escenario donde se desarrolla la historia; es un elemento vivo y dinámico, que ejerce una profunda influencia en la trama y en los propios personajes. Cada entorno en el que suceden las cosas lleva consigo una atmósfera única, capaz de involucrar las personalidades, motivaciones y comportamientos de los personajes presentes en esa historia.

Tenemos espacio puede entenderse como el espacio físico donde ocurren los acontecimientos de la narrativa. Podría tratarse de cualquier cosa, desde una habitación, como la que se ve en la novela «La metamorfosis», de Franz Kafka, hasta una metrópolis bulliciosa, presente en varios thrillers policiacos, o incluso de escenarios inexistentes, con temáticas futuristas en otros planetas. 

Además del factor físico, el espacio también debe abordar factores socioeconómicos, psicológicos y sociales. Cada capa aporta elementos que se conectan, creando una maraña que define la vida y el rumbo de los personajes y sus conflictos. Por ejemplo, un entorno medieval de extrema pobreza puede desencadenar historias de superación y lucha por la supervivencia, mientras que un entorno urbano y tecnológicamente avanzado puede plantear cuestiones éticas y morales.

Por lo tanto, a la hora de crear el espacio donde se desarrolla tu historia, es esencial pensar en las múltiples capas que componen ese escenario. Se recomienda al autor estudiar y profundizar en la geografía física y social, las tradiciones y valores, creencias y costumbres, para crear un ambiente auténtico y convincente, aunque se trate de una historia de ficción. 

El espacio es más que un simple telón de fondo; es un elemento vivo y activo que puede elevar las historias a nuevos niveles de profundidad y significado. 

Acción

La acción es el motor de la narrativa, la hace avanzar, dando dinamismo a las historias. Abarca mucho más que meros actos y movimientos en sí mismos; también incluye los discursos y pensamientos de los personajes, revelando sus motivaciones, deseos y conflictos internos.

Las acciones de los personajes son capaces de crear momentos de tensión, drama, romance o aventura. Como lo define la tercera ley de Newton, cada acción desencadena una reacción, interconectando eventos que mantienen al lector interesado en saber qué sucederá a continuación. Son las elecciones, decisiones y gestos de los personajes los que definen el destino de la narrativa, llevándola por caminos inesperados y apasionantes.

Sin embargo, hay que reconocer que las acciones de los personajes no siempre están guiadas únicamente por su discurso y sus elecciones conscientes. Los pensamientos internos e íntimos también son una parte importante de esta dinámica. Los pensamientos revelan quiénes son realmente estos personajes, sumergiendo al lector en sus emociones, comprendiendo sus motivaciones más profundas. A través de los pensamientos es posible crear vínculos con los protagonistas.

¿Cuándo utilizar estos elementos narrativos?

Los textos en prosa, como novelas, cuentos y fábulas, invariablemente tendrán todos los elementos de la narrativa, aunque algunos no estén bien desarrollados. Sin embargo, es sumamente importante que el autor sepa cómo trabajar con ellos para entregar mejor el texto propuesto.

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